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Reflejos primitivos: los grandes olvidados | ONE X PODOLOGÍA

Por todos es conocido el famoso reflejo rotuliano, aquel en el que se produce un movimiento involuntario de la pierna tras darnos un pequeño golpe en la rodilla, pero, ¿realmente sabemos lo que este movimiento implica?

Los reflejos son respuestas automáticas ante un determinado estímulo, por lo que representan el estado óptimo de nuestro sistema nervioso. Están presentes a lo largo de nuestra vida y se van modificando a medida que el cerebro va madurando con el crecimiento. Los primeros reflejos que desarrolla el ser humano son los reflejos primitivos, los cuales están presentes desde la semana 25 de gestación. Su desaparición es progresiva para así dar paso a reflejos más maduros, aunque existen diferentes patrones que hacen que persistan en el tiempo (partos mediante cesárea, niños prematuros o alteraciones en el tronco encefálico).

Un 48% de niños menores de 11 años tienen reflejos primitivos no integrados, un dato preocupante si nos paramos a pensar en las consecuencias que esto conlleva. La presencia de reflejos como el reflejo Moro, reflejo de agarre palmar, Babinski, Landau o el reflejo Tónico Laberíntico puede hacer que el niño sufra de alteraciones como la fatiga crónica, un sistema inmunitario débil, hipersensibilidad a factores externos como la claridad, el sonido o incluso el tacto; problemas en la visión espacial, alteraciones motoras como una mala coordinación y equilibrio deficiente, tono muscular débil, problemas en la capacidad lectora y problemas de atención. Es por esto que muchos niños con reflejos primitivos no integrados suelen tener malas notas e incluso son diagnosticados y tratados farmacológicamente según el Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).

La integración de estos reflejos es un pilar básico a la hora de valorar a un niño ya que desencadena una serie de alteraciones que implican la aparición de malos hábitos posturales, por no hablar de que se evitan tratamientos invasivos como los relacionados con el TDAH por un mal diagnóstico.

Su tratamiento se realiza mediante la Terapia del Movimiento Rítmico que consiste en una serie de ejercicios específicos que el niño puede hacer tanto solo como con ayuda de sus padres. La correcta realización de los ejercicios y un control periódico de los mismos es la mejor vía ante este tipo de alteraciones si queremos que nuestra salud postural sea la más correcta.

 

Lizeth Vianchá Mejía

Podóloga en ONE

Nº de colegiado: 1083

 

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